domingo 3 mayo 2026

Una multitud acompañó a Colapinto en una jornada histórica

Por un día, la Fórmula 1 volvió a la Argentina de la mano de Franco Colapinto.

El pasado domingo la Ciudad de Buenos Aires se transformo en un circuito de Fórmula 1, para deleite de todos los fanáticos de este deporte. Miles de personas llegaron al lugar desde muy temprano. Familias enteras, mucha gente joven y fanáticos se acercaron con carteles con el nombre del piloto pilarense y los colores de Alpine.
Los balcones de la Av. Libertador y todas las calles que sirvieron de pista, se transformaron en tribunas de los que colgaban banderas y se escuchaban los gritos de aliento, la Ciudad parecía Mónaco en el día que se corre el Gran Premio de Montecarlo de la Formula 1.
Franco Colapinto alrededor del medio día hizo su primera pasada frente al público recorriendo los tres kilómetros del circuito callejero armado para su paso, concentrándose en torno al Monumento de los Españoles (Av. del Libertador y Sarmiento).
En su primer recorrido condujo un auto de Formula 1 tunado con los colores de Alpine. El motor V8 que aceleró el piloto argentino se escucho a varios kilómetros y marcó el regreso de la máxima categoría del automovilismo mundial al país tras 14 años. Franco durente el recorrido no se privó de los trompos y aceleraciones para deleite del público presente.
Al realizar esta primera vuelta el piloto de Alpine pasó a la historia como el primer argentino en conducir una máquina de F1 por el asfalto porteño.
La segunda pasada hizo delirar a la gente: Franco dio varias vueltas a bordo del Mercedes-Benz W196, una réplica del famoso Flecha de Plata con el que Juan Manuel Fangio ganó los campeonatos mundiales de 1954 y 1955.
Durante toda la jornada hubo escenarios y pantallas gigantes para seguir los giros del monoplaza desde distintos ángulos. Se presentaron Soledad Pastorutti, Dj’s y la Orquesta Sinfónica de la Ciudad, y hubo una gran emoción cuando, a punto de que Franco saliera a la pista, Patricio Sardelli tocó el Himno Nacional con guitarra eléctrica y tres aviones de la Fuerza Aérea surcaron el cielo dejando una estela celeste y blanca.